A pesar del incremento continuo en el precio del oro, que alcanzó los $us 2.690 por onza troy a media mañana de este jueves, los ingresos para el Estado boliviano han disminuido considerablemente. Entre enero y agosto de este año, el país exportó oro metálico por un valor de $us 518,2 millones, lo que representa una caída del 71,7% en comparación con el mismo periodo de 2023, cuando las exportaciones sumaron $us 1.833,6 millones, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
El especialista en minería de la Fundación Jubileo, Héctor Córdova, señaló que hasta agosto de este año, Bolivia ha registrado la exportación de solo 8 toneladas de oro, una cifra muy inferior a las 33 toneladas registradas el año pasado y las 41 toneladas de 2022. Según Córdova, esta drástica reducción se debe en parte al ingreso de oro de contrabando desde Perú, que no se está registrando legalmente para su exportación.
El analista también explicó que debido a la baja carga fiscal de Bolivia, donde se paga solo el 1,5% de regalías sobre las ventas internas, algunos productores bolivianos prefieren contrabandear oro a Perú para recibir pago en dólares. A su vez, el aumento de precios internacionales del oro ha incentivado la actividad de operadores ilegales, que no pagan impuestos ni regalías, afectando gravemente los ingresos del Estado.
Además, Córdova resaltó la necesidad de descentralizar el control de las explotaciones auríferas, ya que el Servicio Nacional de Registro y Control de Comercialización de Minerales y Metales (Senarecom) no es suficiente para fiscalizar a los más de 1.000 operadores ilegales que se estima operan principalmente en el norte de La Paz. El experto destacó que la pérdida de ingresos fiscales y regalías por esta situación es preocupante para el país.
Fuente: El Deber
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