El contrabando de oro hacia Perú y Brasil se ha transformado en un problema estructural para Bolivia, impactando severamente la economía del país. Se calcula que entre 20 y 30 toneladas de oro boliviano son exportadas ilegalmente cada año, lo que representa pérdidas económicas que van desde $1.500 millones hasta $2.500 millones, como es el caso en 2024. Las cooperativas mineras suelen acumular de dos a tres kilos de oro antes de coordinar con “rescatadores” peruanos para entregar el metal en la frontera, transacciones que se llevan a cabo en dólares y ajustadas al precio internacional del oro.
Este contrabando no solo ha causado una caída dramática en las exportaciones del metal precioso, sino que ha ocurrido en un momento en que el oro ha alcanzado su máximo valor histórico, con la onza troy cotizándose en $2.657,49 en octubre de 2024. A pesar de estos altos precios, las exportaciones bolivianas de oro han alcanzado su nivel más bajo en una década, afectadas principalmente por la fuga del oro hacia países vecinos como Perú. Esta situación tiene profundas implicaciones económicas, ambientales y laborales para Bolivia.
El contrabando de oro ha afectado gravemente a la economía del país, lo que ha llevado a cuestionar quiénes realmente se benefician de este recurso estratégico. El oro, que favorece a menos del 3% de la población, plantea dudas sobre si Bolivia debería nacionalizar este mineral o regular más estrictamente su explotación para frenar la salida ilegal del país. Algunos proponen incluso la militarización de las fronteras para detener el contrabando.
Aunque el precio del oro sigue al alza en el mercado internacional, alcanzando récords desde diciembre de 2023, las exportaciones bolivianas continúan cayendo. Entre enero y junio de 2024, las ventas cayeron un 70,4% en valor y un 76% en volumen comparado con el mismo periodo en 2023. Esto ha ocurrido a pesar de que el precio de exportación del oro ha aumentado en un 23%, lo que muestra que el contrabando ha jugado un papel clave en esta caída.
El informe estadístico de 2023 del Ministerio de Minería y Metalurgia reveló que el 70,6% de la producción de oro en Bolivia proviene del departamento de La Paz, seguido por Cochabamba (15,9%), Beni (7,1%) y Santa Cruz (4,8%). Sin embargo, el contrabando hacia Perú ha permitido que el oro boliviano salga del país sin pagar los impuestos correspondientes, lo que agrava la pérdida económica para Bolivia. Mientras en Bolivia las cooperativas pagan un impuesto del 5% por la venta de oro, en Perú la tasa es del 19%, generando preocupaciones sobre la legalidad de estas transacciones fuera del país.
La evasión de impuestos y la salida ilegal del oro boliviano también generan repercusiones ambientales y laborales. Muchas cooperativas mineras operan fuera de la ley, empleando a trabajadores en condiciones precarias y sin protección legal.
Fuente: Ahora El Pueblo
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