El presidente Evo Morales reveló el domingo que Bolivia le ha vendido cloruro de potasio (derivado del litio) a Chile en los últimos meses y la noticia ha causado cierto revuelo, sobre todo entre los partidos. Al respecto, es importante reflexionar acerca de lo importante que es no mezclar la política partidaria con la política económica nacional. Ya se hizo en el pasado y dejó amargos resultados.
El primer mandatario se declaró sorprendido de que haya empresas chilenas que estén comprando cloruro de potasio a Bolivia. Lo que llama la atención es que el presidente no esté al tanto de lo que pasa en las empresas del Estado, especialmente en un área que es estratégica y que ha sido ampliamente impulsada por el Gobierno. Más allá de la anecdótica frase, un día después, el gerente de la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos, Juan Carlos Montenegro, sostuvo como justificación que esa venta a Chile es “anecdótica”, como si fuera un pecado venderle algo al vecino país.
Sin duda, después del estaño y el gas (cuya producción se mantiene en declive), el litio es uno de los productos estratégicos que hay en Bolivia. Es un mineral importante y muy utilizado en el mundo en la actualidad. Nuestro país tiene importantes reservas y hay esperanza de que su explotación pueda generar millonarios recursos económicos para el Estado. Varias industrias de Asia y Europa mostraron interés en ser socias estratégicas para la explotación y comercialización.
Así ocurrió con el gas a principios de siglo. Bolivia tenía prácticamente abierto el mercado de California, pero debía sacarlo a través de Chile y emergió el temor de que este país se aproveche y gane a costa de los recursos naturales de nuestro subsuelo. La polémica fue creciendo y fue el origen de la Guerra del Gas, en la que murieron más de 60 personas. Uno de los principales opositores a este negocio de hidrocarburos fue el actual presidente Evo Morales y varios de sus estrechos colaboradores.
Finalmente, el mercado estadounidense se cerró para Bolivia y nuestro gas quedó para la exportación a Brasil y Argentina, además del consumo interno. Si bien, los montos por exportaciones se multiplicaron después de la Ley de Hidrocarburos, también lo es que disminuyeron las inversiones extranjeras en hidrocarburos y que ahora (19 años después) es poco lo que se inyecta para seguir explorando y para tener la esperanza de contar con una reserva importante de gas, que nos permita mirar el futuro con optimismo.
Si miramos al continente, vemos que Venezuela le ha vendido petróleo a EEUU (su adversario político) hasta hace una semana y que fue el país del norte el que interrumpió la compra. La ideología había quedado rezagada frente a los negocios que generan recursos al erario de cada país.
Por eso, hay que despolitizar los negocios. Si Bolivia va a ganar vendiendo cloruro de potasio a Chile, no tendría que haber rechazo ni malestar.
FUENTE El Deber
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